El valor de la comunicacion en una Franquicia
“La franquicia no es un sector” me comentó el otro día una consultora experta en la materia. En todo caso, es un modelo de negocio… o un modelo de expansión si lo preferís. Y es precisamente sobre este modelo de expansión tan exitoso y tan de moda sobre el que llevo unos días reflexionando. Y más concretamente sobre el papel que juega (o puede jugar) la comunicación para cualquiera de las marcas que apuestan por esta forma de crecer.
¿Qué vende un franquiciador a un franquiciado? O dicho de otra manera, ¿Por qué un franquiciado paga religiosamente sus royalties al franquiciador? Seguramente podríamos encontrar mil y una respuestas; probablemente tantas como franquiciados haya. Para mí hay tres elementos fundamentales y que en las buenas franquicias justifican de sobra el royalty que pide “la central”: la idea, el know how y la marca.
Sobre la idea y el know how no me extenderé. Simplemente se trata del valor intrínseco que tiene el propio negocio y la manera de desarrollarlo. El franquiciador debe responder a estas dos sencillas preguntas y convencernos. ¿En qué consiste el negocio? y ¿Cómo se gestiona para ganar dinero? Si la idea y el conocimiento del propio negocio son buenos ya tenemos mucho ganado… ¡pero falta algo!
La marca. Se trata de un elemento fundamental en una franquicia. La marca cohesiona y comunica los valores de la empresa. La marca es también un compromiso con el consumidor, el compromiso que detrás de esa “M” amarilla de sobras conocida por todos, estemos donde estemos, entraremos y encontraremos nuestra hamburguesa preferida, tal y como nos la hemos comido siempre en cualquier McDonalls.
La marca es lo que convierte a 147 establecimientos en una “cadena conocida” y no en 147 negocios locales aislados y desconectados los unos de los otros. Y esto, sin duda, tiene un valor. ¿Y cómo se genera este valor? Pues en comunicación hay dos elementos fundamentales que nos sirven para clasificar y si apuramos para valorar las diferentes marcas: Notoriedad y Posicionamiento. La notoriedad es el nivel de conocimiento que tiene una marca. ¿Cuántos consumidores la conocen? ¿Es esa marca la primera en la que piensa un consumidor dentro de su sector? Y el posicionamiento es la “imagen mental” que se forma el consumidor en su cabeza al ver esa marca. Es la suma de percepciones que un consumidor tiene y en estas percepciones todo suma: las experiencias vividas directamente, lo que nos transmite su imagen y su personal, lo que hemos oído sobre ella, el precio, los anuncios, etc.
No es casual que la gran mayoría de franquiciadores cobren a sus franquiciados un canon o royalty de publicidad mensual que se invertirá en campañas de comunicación corporativa. Este canon suele ser un típico punto de conflicto entre franquiciadores y franquiciados… y bajo mi punto de vista, ¡no lo debería ser! Creo que, por lo general, es necesario que los franquiciados entiendan cuál es el valor de la comunicación y cómo repercute indiscutiblemente en su negocio; y que los franquiciadores sean más transparentes y didácticos con el destino de este canon. Así se conseguirá que los franquiciados sientan como suya la marca bajo la que operan y comprendan que hay que “alimentarla” con buenas campañas de comunicación.
En definitiva, si la marca ya es importante para cualquier empresa que se precie (no podemos decir lo contrario desde una agencia de comunicación), lo es aún más para una franquicia, que tiene el reto de cohesionar e implicar a todos sus franquiciados en un proyecto común para proyectar con claridad una identidad previamente definida y planificada. La marca es, sin duda, uno de los principales activos de las franquicias.




