El “me gusta” o “no me gusta” de Facebook no es aplicable a la publicidad
Gracias a Facebook los usuarios se han encontrado con la facilidad de reducir todo el contenido de esta red social a un simple “me gusta” o “no me gusta”. Es una manera de “posicionar” toda la información dependiendo de los gustos e intereses de cada uno.
Aun así, muchas veces estos contenidos se valoran tajantemente sin apreciar muchos de los factores que hay detrás y por desconocimiento de los valores que realmente nos pretenden transmitir.
En el caso de la valoración de una campaña no podemos reducir todo a un “me gusta” o “no me gusta”, ya que hay muchísimos elementos y factores detrás y debemos conocerlos.
En mi opinión para valorar una campaña publicitaria hay que tener en cuenta los siguientes elementos: público objetivo, objetivos, acciones y por último los resultados de la campaña.
Todas las campañas que se realizan parten de un mismo punto: los objetivos. Lo primero de todo, al realizar una campaña hay que establecer unos objetivos de manera muy clara y concisa. Además, deben de ser reales; es decir, no podemos establecer unos objetivos utópicos imposibles de alcanzar, sino que deben ser acordes a las necesidades de la marca y a sus posibilidades. Por ello a la hora de valorar una campaña debemos comprobar si estos objetivos que hemos establecido principalmente se han cumplido o no.
El público objetivo es un elemento imprescindible para apreciar si una campaña es buena o no. Por muy original o creativa que sea una campaña si no se acierta con el público objetivo de la marca no sólo será una mala campaña sino que será totalmente ineficaz. Por tanto es tan importante localizar a nuestro público, como dirigir todos nuestros esfuerzos hacía éste.
Este último elemento cobra mucha importancia en las acciones que vayamos a realizar. Debemos recordar que la nueva publicidad está orientada al público y que por tanto éste ya no es mero espectador, sino que pasa a formar parte de la comunicación. Ahora él es el centro y por ello no sólo busca vivir una experiencia con la marca sino que participa también en su comunicación.
Es cierto que puede haber rivalidad de opiniones en la valoración de una campaña. Es más, quizás una campaña pueda resultar a alguien molesta o “desagradable” a la vista, pero después resulte ser una buena campaña. Un claro ejemplo de esto es el caso de Benetton. Siempre ha realizado campañas muy polémicas en las que vemos curas y monjas en un momento de pasión, la muerte de un hombre de sida o la última campaña en la que se ha mostrando representantes religiosos y políticos besándose. Está claro que estas imágenes no son de agrado para muchísimas personas que pudieron sentirse ofendidas. Es una campaña muy polémica e incluso mandaron retirarla pocos días después de su lanzamiento. No obstante, crearon mucha notoriedad y eso es exactamente lo que pretendían.
En conclusión, no podemos reducir toda la valoración de una campaña a un simple “me gusta” o “no me gusta”. Debemos ver qué nos quiere transmitir realmente esa marca y qué es lo que quiere lograr y de ahí ver si lo consiguen o no.
La mejor campaña es aquella que consigue que el mismo cliente busque a la marca, y no la marca al cliente.




